Existen juegos que nacen por cuestiones de azar en la mente de sus creadores, otros están basados en el séptimo arte, aunque en este caso existe una retroalimentación porque también hay filmes inspirados en exitosos videojuegos, pero pocas veces hemos escuchado hablar de la relación existente entre la literatura y los juegos de vídeo, y este es el caso de Dune, que vio la luz gracias a la novela con el mismo nombre del autor Estadounidese Frank Herbert.